martes, febrero 07, 2017

CUADERNOS DE CIENCIA FICCIÓN. EL DOCTOR JUAN PEREZ. SEGISMUNDO BERMEJO Y MERELO



EL AUTOR

El autor que traemos hoy a esta historia de la ciencia ficción española fue un gaditano, nacido en San Fernado –La Isla- en 1832. Se trata de Segismundo Bermejo y Merelo, que llegó a ser Ministro de Marina en el periodo de la Guerra de Cuba y el desastre de Cavite. Bermejo perteneció la Armada Española, ingresando en la Escuela Naval de San Carlos en 1846. Su primer buque como capitán fue el vapor Alerta. Fue destinado a Las Filipinas a combatirla piratería en sus aguas al mando de la goleta Santa Filomena. Posteriormente comandaría el Buque Escuela Villa de Bilbao. Se opuso firmemente a dar apoyo al submarino diseñado por Monturiol y más adelante el de Peral. No confiaba en la rapidez y validez de las naves submarinas. Llegó a ostentar el empleo de Contralmirante de la Armada y como Ministro de Marina se mostró muy optimista sobre las posibilidades de la flota española frente a la norteamericana, lo que a la postre llevó al desastre de Filipinas con la derrota en la batalla de Cavite. No pudo hacer otra cosa que dimitir ante esta acción militar desastrosa.

Bermejo escribió varios ensayos de contenido naval y algunas novelas de ficción. Hombre cultivado, leía en ingles, francés y alemán y estaba al tanto de las novedades literarias mundiales. Conocía la obra de Verne y en sus historias se ve clara su influencia. Entre sus obras están Impresiones de viaje y Frei, escrita en alemán. 

EL DOCTOR JUAN PEREZ 
La novela por la que traemos a este autor aquí es la titulada El Doctor Juan Pérez publicada en 1880 por Sucesores de N. Ramírez y Cía, y sólo se puede calificar de insólita, porque es una historia de primer encuentro con extraterrestres. Insólita porque es, que yo sepa, la primera vez en la historia de la literatura española que se produce un escenario de primer contacto. Voltaire, en Micromegas, ya narra un encuentro con entidades extraterrestres, pero, como ya digo, no conozco ningún referente anterior en España. 

La historia comienza en Chiclana de la Frontera cuando aparecen accidentados y muertos dos extraños personajes, vestidos estrafalariamente que al parecer han caído del cielo desde con una barquilla hecha de un material desconocido. En la barquilla encuentran unos libros escritos en un idioma desconocido, lo que hace sospechar al alcalde de Chiclana de que se trata de dos espías.

Años más tarde, el doctor Pérez compra los cuadernos en una librería de lance madrileña e, intrigado, comienza a intentar descifrar el manuscrito. Después de decodificar los cuadernos, descubre que se trata de dos cuadernos de viaje escritos por dos seres procedentes del planeta Vesta. A través de la reconstrucción de los cuadernos el doctor va reconstruyendo la odisea de los dos viajeros, llamados Est y Car Max. Bermejo se dedica en muchos de los capítulos a filosofar sobre el origen del universo o las teorías diversas sobre la filosofía. Pero sobre todo hace hincapié en los descubrimientos técnicos y tecnológicos. Emplea algunos capítulos en hacer didáctica sobre las formas de enfrentarse a lo que considera más adecuado para el desarrollo técnico como es la aviación. Las comunicaciones humanas se desarrollarán mucho mejor mediante el trasporte aéreo, dejando a un lado el marítimo por ejemplo.
Con todo, la novela es casi un tratado de diversas ciencias que el autor trata de dar a conocer a l os lectores. Aprovechando una minima trama de ficción, Bermejo se recrea en mostrar sus amplios conocimientos en diversas disciplinas. Como ya dije, la inspiración verniana es evidente, y, como en el autor francés, su propósito es mostrar y aleccionar a sus lectores. Por supuesto el desarrollo de personajes es prácticamente nulo y, salvo los personajes del principio cuando se descubren los cadáveres, se imitan a ser los vehículos que permiten admonizar al lector. Prácticamente la acción no existe. Como cuenta el doctor Marcos Fernández en su tesis La ciencia Ficción en Cádiz “la ficción resulta una mera excusa para trasmitir los conocimientos científicos de la época en la que le tocó vivir. Su historia ha sido justamente olvidada por la posterioridad”


2 comentarios:

Ana María Mayi Arias dijo...

Cuesta creer que el señor Bermejo no apoyara el submarino conociendo, como dice el artículo, a Julio Verne.

Alfonso Merelo dijo...

Era un militar de la vieja escuela y por tanto lo de las innovaciones no iban con él. De hecho envió a una flota de madera a luchar contra la flota de hierro americana em Filipinas y Cuba. Y les dieron pal pelo por obsoletos.