martes, julio 16, 2013

NOSOTROS



NOSOTROS
Evgueni Ivánovich Zamiátin
Ediciones Cátedra. Colección Letra Populares nº 3
320 Páginas
I.S.B.N.: 978-84-376-2893-6
PVP 15,00 €

Hace un par de meses anuncié en estas mismas páginas la creación por parte de la editorial Cátedra de una colección, Letras Populares, que quería recuperar algunos de los clásicos de la literatura de terror o ciencia ficción populares. Dentro de esta colección se ha reeditado la novela Nosotros con una nueva traducción y con un estudio preliminar de Fernando Ángel Moreno, uno de los mejores investigadores de la ciencia ficción que tenemos en España. Esta presentación se centra en explicar el universo de las distopías en todas sus modalidades en un estudio muy pormenorizado de las características y  de las diversas utopías y distopías que han sido escritas. El texto de Zamiátin es uno de esos clásicos que recoge o anticipa mucho de los espacios comunes que los lectores de la literatura prospectiva de ciencia ficción reconocemos como referentes del género.

Escrito en forma de diario personal narra la odisea de un ingeniero llamado D-503 que está diseñando la nave espacial Integral que llevará a otros mundos la civilización del Estado Único. Este Estado se encarga de que el ciudadano esté prácticamente uniformado en todos sus comportamientos: todos se levantan a una hora determinada, hacen gimnasia a la vez, tienen relaciones sexuales reguladas por el estado y piensan y dicen lo que el Gran Benefactor les sugiere. Como es obvio en este paraíso de la uniformidad entrará la manzana de la discordia y en forma de mujer, I-330.

¿Les suena este argumento? ¿Les parece conocido? Pues tiene toda la razón. Zamiátin  usa argumentos de 1984, en relación con el estado opresor, de THX1138 -la película debut de George Lucas-  toma no sólo la identificación de los personajes como números y letras sino parte de la trama amorosas. Y también utiliza escenas de La Fuga de Logan –ciudad cerrada de la que huyen los héroes al exterior- o de La Ciudad y las Estrellas. Todo lo contado es cierto y todas esas tramas y situaciones están en la novela del autor ruso. En su descargo habrá que decir que, a excepción de que viajara en el tiempo al futuro para copiar esos argumentos, compuso su obra en 1921, bastantes años antes que, por ejemplo, 1984 de la que es inspiradora con toda claridad.

Nosotros fue prohibida en la Unión Soviética y permaneció inédita en ese país hasta la década de los años 80. La prohibición obligó a su autor a que la primera edición tuviera que efectuarse en el Reino Unido en los años 20. Zamiátin fue un inconformista, un revolucionario –o contrarrevolucionario en la nomenclatura del aparatisch- que fijó en su novela prospectiva el objetivo de denunciar lo que estaba ocurriendo en la Union Soviética con la instauración del comunismo. Pero no sólo es esta crítica social la base fundamental de este texto, porque en otras lecturas podemos concluir que existe una fabulación acerca del cristianismo y un acercamiento a la Biblia porque ¿qué son sino D-503 e I-330 sino unos sosias de Adán y Eva?, en los que la expulsión del paraíso socialista viene de la toma de conciencia de que las cosas tienen por qué ser tal y como las proclama el Estado. En cualquiera de sus lecturas, ya hay unas cuantas más-  conflicto del consciente y el inconsciente, alegato contra la alienación del hombre o un  libro de aventuras- disfrutaremos de un libro apasionante, que no ha perdido ninguna de sus cualidades con el paso del tiempo, casi un siglo, y que nos muestra que la buena literatura prospectiva distópica ya se escribía al principio del siglo XX. Un buen regalo para los aficionados.

Publicado originalmente en la revista ScifiWorld  
(c) Alfonso Merelo 2012-2013


martes, julio 02, 2013

La ciudad enmascarada




La ciudad enmascarada
Rafael Marín   


Cádiz es una de las ciudades más antigua de España. Probablemente la mas antigua que se mantiene continuadamente en la misma ubicación. Son tres mil años de historia y es en esta ciudad donde Rafael Marín ha situado la acción de su última novela publicada. Cádiz es la ciudad natal de Marín y en ella ha ubicado algunas de sus novelas y relatos anteriores; Detective sin licencia, Una canica en la palmera, Son de piedra  o La piel que te hice en el aire son algunos de los relatos que trascurren en la Tacita de Plata, y es que, como el autor dice: Cádiz es tan antigua que por fuerza ha de tener una historia “fantástica” en sus entrañas. Y es en esta ciudad enmascarada, oculta, donde se va a desarrollar fundamentalmente la historia que nos ocupa.

La novela parte de una idea antigua de Marín. Hace ya décadas que se esbozó un primer borrador de la misma y en 2007, cuando tuve el privilegio de leerla por primera vez, llegó a plasmarse y ahora se edita finalmente en la editorial AJEC. En esta idea es la ciudad la protagonista. Es la que narra la historia a través de sus personajes. Es la ciudad la que siente, la que vibra en sus calles y la que siente la llegada del horror primigenio que ya describía un señor de Providence al que tuvimos de invitado en el último número. Providence tiene 300 años y Cádiz 3000 ¿quién lleva por tanto las de ganar en cuestión de historia? Evidentemente no hay color y Marín, que lo sospechaba y ahora lo sabe, se recrea en la ciudad contando sus muchas y diferentes lecturas. Es un amor a Cádiz no exento de crítica a sus gentes y a sus actitudes. Según él mismo afirmó fue la ciudad, los paseos por el Campo del Sur, las calles del casco antiguo, las torres de vigilancia – tan importantes en el siglo XVIII y XIX-, la que le fue dando las pautas para escribir esta historia que tiene mucho mas de fantástica que de terrorífica, aunque de todo ello hay.

Otro de los puntales de la narración son los carnavales. Cádiz es famosa por unos carnavales diferentes a los del resto del mundo. Esos rasgos diferenciadores, las agrupaciones de carnaval, son los que hacen una fiesta diferente en la que la calle, de nuevo la ciudad, es la protagonista. Es en ella donde se viven los carnavales, es en ella donde trascurren las pequeñas historias de sus habitantes y visitantes, y es en ella donde Marín se muestra mas cómodo en su texto. Pero si la calle es protagonista, y un suceso como el que se narra en el final podría resultar muy peligroso de producirse realmente, no lo son menos protagonistas de esta historia las torres vigías de la ciudad. En concreto una de ellas, aunque no se nombra directamente, como es La Bella Escondida. Esta es una torre que no puede verse desde ningún punto de la calle. Sólo puede observarse cuando se sube a una de las múltiples azoteas de la ciudad, donde se puede apreciar el por qué de su nombre: su estilo arquitectónico difiere de las demás, siendo barroca y de planta octogonal, algo que no se da en ninguna de las otras 120 torres gaditanas.     

En ese contexto de la locura carnavalesca de febrero, surge una historia, mera excusa para mostrar lo fundamental que no es otra cosa que Cádiz, que se adentra en las más profundas creencias arquetípicas sobre el mal. Ese mal originario y primigenio que ha estado presente siempre, desde los fenicios hasta ahora, en el inconsciente colectivo de la humanidad y que se magnifica en una ciudad que ha visto de todo. Mientras tanto, su protagonista Gabriel, un profesor de instituto jubilado por enfermedad – trasunto del propio autor-, se verá envuelto en una vorágine que le sobrepasará pero que al final contendrá una salida a su situación inestable emocional y físicamente. Su decisión final será fundamental para el devenir posterior de la ciudad, y del mundo.

Marín termina su historia en un desenlace agridulce para el protagonista. Aunque sospecho que el verdadero final es su profunda pena por lo que pudo ser y no es y, lo que parece irremediable nunca será, Cádiz. Y todo ello partiendo sencillamente de un ojo de nácar de una muñeca antigua. Fascinante.
Publicado originalmente en la revista ScifiWorld  
© Alfonso Merelo 2011-2013